Mapas de vegetación: de Humbolt al Landsat
miércoles 11 de julio de 2001, Jesús Muñoz. Real Jardín Botánico, CSIC. Madrid
Desde la observación directa de la naturaleza más recóndita provistos de una pluma y un tintero, hasta la más moderna tecnología, se han servido los botánicos para representar cartográficamente la distribución de las diferentes comunidades o agrupaciones vegetales. De esto, con ejemplos concretos relativos al continente americano, trata el dossier de cultura científica de J. Muñoz
En el dossier de mayo hablábamos de algunos tipos de mapas de distribución de especies vegetales. Veíamos ejemplos de cómo representar tanto los lugares de los que tenemos certeza de la presencia de una determinada planta (o animal) como de la posibilidad de predecir en qué otras áreas podría encontrarse esa especie. En esta ocasión vamos a ver como los botánicos representamos los diferentes tipos de vegetación que encontramos en un área mediante mapas específicos. Para empezar, vamos a definir claramente a qué llamamos “mapas de vegetación”: son aquellos mapas con los que representamos la distribución de las comunidades o agrupaciones vegetales que se repiten más o menos regularmente y pueden ser individualizadas, es decir, separadas de otras similares. Desde siempre los exploradores, no solo los botánicos o zoólogos, han representado la vegetación de las áreas que visitaban. En muchas ocasiones era con un motivo puramente estético, al presentar ilustraciones bonitas en sus libros de viajes. En otras ocasiones, sobre todo si se trataba de lugares exóticos, el motivo era económico: se trataba de mostrar plantas útiles para la metrópoli. Hasta mediados del siglo XIX los botánicos estaban centrados en la descripción y enumeración de las especies vegetales que crecían en cada área geográfica, lo que nosotros denominamos “flora” de un área. Algunos botánicos más inquietos trataron de integrar ese conocimiento y analizar esa información. Comenzaron a representar la vegetación de las áreas que estudiaban, elaboraron “leyes” y enunciaron causas que explicasen las distribuciones observadas. De este modo nació la “geobotánica”. Uno de los grandes exploradores del siglo XIX fue Alexander von Humboldt. Con Bonpland viajó durante 5 años por Sudamérica, y los resultados de su viaje fueron publicados en “Voyage aux régions equinoxiales du Noveau Continent ... par A. de Humboldt y A. Bonpland”. En este libro nos encontramos una de las más bonitas representaciones de la vegetación de los Andes, desde la llanura amazónica hasta las cumbres andinas. Como se ve en la Figura 1, el mapa que nos presentan Humboldt y Bonpland es una imagen idealizada de lo que habían observado en la naturaleza. Idealizado o no, es un mapa de vegetación de mucho detalle, habida cuenta de los medios con que contaron en el campo: mula, pluma, tintero, y mucha paciencia... Desde entonces la elaboración de mapas de vegetación ha cambiado bastante. La aparición de las fotografías aéreas fue de gran ayuda, ya que permiten reconocer las manchas de vegetación que en los muestreos de campo son asignadas a cada clase o tipo de vegetación sobre la misma foto. Estas manchas son posteriormente pasadas a un mapa topográfico en un proceso que se denomina “restitución cartográfica”. En la actualidad las fotografías aéreas están siendo desplazadas progresivamente por las imágenes de satélite. Aunque las imágenes de satélite pueden usarse de dos maneras para estudiar la vegetación, hoy nos ocuparemos sólo de una de ellas, la que utiliza estas imágenes como si fuesen fotografías aéreas. Como ejemplo veremos el mapa de vegetación de Sudamérica publicado por la UNESCO en 1980. Para elaborar este mapa se utilizaron fundamentalmente imágenes de satélite, que se complementaron con fotografías aéreas de las zonas en las que aquéllas no estaban disponibles. La imagen de satélite que presentamos es una composición en falso color de las bandas 7, 5 y 3 del Thematic Mapper (TM) del satélite Landsat 5. El TM es un sensor que recoge la radiación reflejada por la Tierra. Cada escena tomada por el TM está compuesta por 7 bandas superpuestas que recogen la radiación de 7 intervalos diferentes de longitud de onda. Por ejemplo, las longitudes de onda recogidas por las bandas utilizadas en las figuras 3 y 4 son 2,08-2,35 µm [µm= micrómetro, milésima de milímetro] (banda 7), 1,55-1,75 µm (banda 5) y 0,63-0,69 µm (banda 3). Por separado, las imágenes de cada banda son en blanco y negro, pero se pueden hacer composiciones en color (que se denominan de falso color) combinando tres bandas de cada escena, una para el color rojo (aquí utilizamos la 7), otra para el verde (la 5) y otra para el azul (la 3). Como cada formación vegetal (en general cada estructura en la Tierra) tiene un patrón de reflexión luminosa determinado, las composiciones mostrarán diferentes colores para las diferentes manchas de vegetación (o estructuras). De esta forma se pueden reconocer las áreas ocupadas por cada tipo de vegetación y representarlas sobre mapas con relativa facilidad. La figura 3 muestra parte de la selva amazónica cerca de la ciudad peruana de Iquitos. El río Amazonas se ve de color azul claro aunque en realidad es de color crema porque lleva una gran cantidad de tierra en suspensión. El río Nanay se ve de color azul oscuro, casi negro, porque no lleva sedimentos, sino una gran cantidad de sustancias húmicas (restos vegetales), que le dan un color muy oscuro al agua. Las ciudades y áreas con escasa vegetación se ven de color rosa o blanco. Se ve claramente la deforestación alrededor de la carretera que une Iquitos con Nauta. El área marcado con Fig. 4 es un área permanentemente encharcado en el que domina una especie de palmera (Mauritia flexuosa). Es también evidente la diferencia de color entre el área situado a la derecha e izquierda del río Amazonas. A la derecha, de color más oscuro, son abundantes las palmeras en el sotobosque, mientras que a la izquierda del río, de color verde más claro, las palmeras desaparecen excepto en donde forman manchas más o menos puras, como las de Mauritia flexuosa de lugares inundados. En la figura 5 vemos restos de meandros abandonados del río Amazonas colonizados por nueva vegetación, que es muy diferente de la vegetación circundante. En esta zona se produce un movimiento lateral del cauce de los ríos de unos 40 metros, que llega a alcanzar 100 m en algunos puntos, por lo que las manchas de vegetación “viajan” y pueden parecer mal colocadas en los mapas. Con la información de las diferentes composiciones se construyó el mapa que vemos en la figura 5. No todas las formaciones vegetales están representadas, porque un mapa es una representación de la realidad, y como toda representación, es una simplificación. Por ejemplo, no vemos el área deforestado de la carretera Iquitos – Nauta. El motivo es que la escala de este mapa es 1:5.000.000, es decir, 1 mm en el mapa equivale a 5 km. (5.000.000 de mm) en la realidad. Las manchas en la realidad deben ser mayores de 5 km. para que sean representables en el mapa, lo que no ocurre con esta área deforestada, al menos a lo ancho. Otra diferencia del mapa con respecto a la imagen de satélite de la que deriva es que no hay ninguna diferencia entre el tipo de bosque a la derecha e izquierda del río Amazonas. El motivo es que la variación en la selva tropical hiperhúmeda es continua, y no es posible establecer fronteras entre formaciones vegetales que de manera imperceptible cambian su composición de especies.
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Mapa de vegetación del libro: Voyage aux régions equinoxiales..” de Humboldt & Bonpland.

Fig. 2. Detalle del mapa de Humboldt & Bonpland

Fig. 3. Imagen de satélite en falso color del área de Iquitos (Perú)

Fig. 4. Detalle de la imagen anterior mostrando la vegetación de una zona permanentemente encharcada formada por meandros abandonados del río Amazonas

Fig. 4. Otro detalle en este caso de la vegetación dominada por la palmera Mauritia flexuosa en una zona permanentemente encharcada

Fig. 5. Mapa de vegetación de la UNESCO publicado en 1980 con la mancha de palmeral inundado de Mauritia flexuosa incluida dentro del bosque aluvial (verde) que
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