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Calentamiento global y biodiversidad
viernes 22 de marzo de 2002, M.T. Tellería, RJB. Madrid

Fue Ted Scambos de la Universidad de Colorado quien dió la voz de alarma. Una inmensa plataforma de hielo de más de 3.250 kilómetros cuadrados y unos 200 metros de grosor se estaba desprendiendo del continente antártico. Este inmenso bloque de hielo, del tamaño de la provincia de Álava, se deshacía en mil icebergs. El caso de esta plataforma, conocida como Larsen B, no es más que el último de una serie que, de un tiempo a esta parte, se están derrumbando en la Antártida: a principios de febrero una en el mar de Ross y hace unas semanas otra, de unos 5.400 kilómetros cuadrados, en el mar de Amundsen. Según las interpretaciones de los científicos, el origen de este continuado fenómeno puede deberse al gradual aumento de temperatura en el continente blanco; aumento que en el último medio siglo, en la península Antártica, ha sido de 2,5ºC. Pero ¿está realmente cambiando el clima de la tierra? y si es así ¿como puede afectar esta paulatina subida de las temperaturas a la vida en el planeta?

Está demostrado que la temperatura de la tierra se ha incrementado entre 0,1º y 0,3ºC en el último siglo. Predecir el futuro siempre es difícil, pero a la vista de los datos disponibles y tras el análisis de las posibles variables, mediante complejos programas informáticos, parece deducirse que en este siglo que ahora comienza la temperatura de la tierra aumentará una media de 1º a 3,5ºC. ¿De qué depende este incremento? entre otras cosas de los niveles de emisión a la atmósfera de dióxido de carbono y otros gases, como el metano, los clorofluorocarbonos (CFC), el óxido hiponitroso o el dióxido de azufre, responsables del efecto invernadero.
La concentración de dióxido de carbono en la atmósfera se ha incrementado durante el siglo XX a causa de las actividades humanas. Ha pasado de 290 partes por millón (ppm) a 350 ppm lo que ha generado un problema a corto y largo plazo. Si se diera el hecho improbable de que hoy mismo estos niveles de emisión --siguiendo acuerdos internacionales, por ejemplo, los de la Cumbre de Kyoto-- se redujeran drásticamente, pasarían casi 100 años hasta que tan altos porcentajes llegaran a desaparecer de la atmósfera pues éste es el tiempo que, las plantas y otros procesos naturales, pueden necesitar para transformar todo ese excedente de CO2.
Pero los cambios globales de temperatura no son un fenómeno nuevo en la Tierra. En los últimos dos millones de han años se han sucedido al menos 10 ciclos de calentamiento y posterior enfriamiento de nuestro planeta y estas fluctuaciones han llevado aparejadas una serie de fenómenos que, a grandes rasgos, podemos resumir como sigue:
Al elevarse la temperatura los casquetes polares se deshielan, el nivel del mar sube y los organismos tienden, en la medida de sus posibilidades, a emigrar hacia los polos y a lo alto de las montañas. Con la bajada de temperatura, los casquetes polares aumentan su superficie y los organismos emigran entonces hacia el ecuador y las zonas de baja altitud.
Estos procesos naturales de adaptación se han sucedido varias veces en la historia reciente de la tierra. Como consecuencia unas especies se extinguieron al ser incapaces de adaptarse a las nuevas condiciones y otras pudieron superar la crisis ¿por qué entonces preocuparnos ahora si éste es un proceso natural tantas veces repetido?.
La diferencia del tiempo que nos ha tocado vivir es que este cambio, inducido por el hombre, es terriblemente rápido y una gran cantidad de especies son incapaces de adaptarse a las nuevas circunstancias en un lapso tan corto de tiempo. Sucede así, por ejemplo, que un buen número de especies de plantas no pueden desplazarse a la velocidad suficiente para sobrevivir a las nuevas condiciones climáticas. Estudios realizados en los años noventa parecen demostrar que algunas especies de plantas deberían emigrar de 500 a 1000 kilómetros en los próximos 100 años para compensar el incremento previsto de temperatura, que como hemos dicho será de 1º a 3,5ºC. Significa esto que tendrían que trasladarse entre 5.000 a 10.000 m por año. Los datos apuntan a que la tasa de desplazamiento de una serie de especies de plantas, tras la última glaciación y posterior calentamiento de la Tierra en el Pleistoceno, fue de 10 a 40 kilómetros cada 100 años, o lo que es lo mismo de 100 a 400 metros por año, una velocidad muy inferior a la que requieren las actuales condiciones.
Por otro lado, otras especies de plantas serán capaces de aprovechar el incremento de dióxido de carbono y el aumento de la temperatura en su favor, lo que redundará en un incremento de sus tasas de crecimiento. Este incremento puede llevar también a la extinción de un buen número de especies, más raras, que verán ocupados sus nichos por el sustancial crecimiento de las primeras.
Son estas dos caras de una misma moneda que junto a la transformación del paisaje, la fragmentación de hábitat, la destrucción de nichos ecológicos, etc., han venido a causar la que se ha dado en llamar la crisis de la biodiversidad: una pérdida de diversidad biológica a todos los niveles que con los actuales sistemas de gestión y manejo de los recursos naturales estamos provocando.

Más Información sobre este tema

Efecto invernadero
La radiación solar de onda corta que llega a la tierra atraviesa fácilmente la atmósfera. La superficie terrestre irradia una radiación de onda larga que no puede atravesar tan fácilmente la capa atmosférica pues una serie de gases como el dióxido de carbono y el vapor de agua se lo impiden. Este proceso se conoce como efecto invernadero y es esencial para mantener caliente la superficie de la tierra, sin él nuestro planeta sería un planeta helado. Pero el efecto invernadero es un arma de doble filo pues el exceso de gases emitidos a la atmósfera como consecuencia de la actividad humana está llevando a un incontrolado aumento de la temperatura media de la tierra, de imprevisibles consecuencias

El calentamiento de la tierra
En esta página se explica mediante un gráfico animado el efecto invernadero y las razones del proceso actual de calentamiento de la tierra. Muy didáctico.

Las Ciencias de la Tierra y Medio Ambiente
En el capítulo 10 de este libro, en formato electrónico, del que es autor Luis Echarri Prim, se puede encontrar información sobre el cambio climático y el efecto invernadero. Aconsejamos la consulta del mismo a quien esté interesado en conocer un buen número de cuestiones, todas muy interesantes, relacionadas con la Tierra y el Medio Ambiente.

Pincha en la foto para ampliarla Plataforma Larsen B, desde el buque oceanográfico James Clark Ross


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Plataforma Larsen en la península Antártica, imagen de satélite


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La incontrolada emisión de gases a la atmósfera puede tener consecuencias imprevisibles


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Un buen número de especies serán incapaces de adaptarse al cambio que viene


 



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